NO ME OBLIGUEN A TOMAR SOPA
No me obliguen a tomar sopa es un cortometraje de ficción que cuenta la historia de Mono, un niño de 10 años habitante y ayudante de calle, y de su madre, La Gata, una vendedora de rosas. A través de un cuento infantil y de muñecos reciclados, Mono narra su historia bajo el título No me obliguen a tomar sopa, transformando su dolor en un relato lleno de imaginación que, sin proponérselo, revela una dura realidad: cada 22 minutos un niño es abusado en Colombia.
El cortometraje fue realizado dentro del marco del Festival Proyecto 48, lo que significa que desde la concepción de la idea, la preproducción, la producción y la postproducción se desarrollaron en tan solo 48 horas, utilizando una serie de elementos al azar asignados por el festival como punto de partida creativo.
Desde una mirada infantil, la película aborda temáticas profundas dirigidas a un público adulto, mostrando cómo la fantasía puede convertirse en refugio frente a la violencia y el abandono.
Este proyecto, realizado como trabajo de grado de Ginna Parra, fue reconocido con el premio a Mejor Cortometraje de Latinoamérica en Faciuni Becas, distinción que le permitió realizar una especialización en Dirección de Cine en Los Ángeles, en la Universidad de California (UCI).